
¿Quién responde por un accidente de tránsito?
29 enero, 2019
Versión Libre… ¿Como investigado, usted tiene derecho a guardar silencio?
29 enero, 2019Nuestra estrategia en el servicio que ofrecemos, va directamente enfocada a la satisfacción integral de las necesidades de nuestros clientes.
Esta reflexión de autor desconocido contiene de una manera práctica nuestra política de servicio y atención al cliente.
“Juan trabajaba en una empresa hacía dos años. Era muy serio, dedicado y cumplidor de sus obligaciones. Llegaba puntual y estaba orgulloso de no haber recibido nunca una amonestación. Cierto día, buscó al gerente para hacerle un reclamo:
– Señor, trabajo en la empresa hace dos años con bastante esmero y estoy muy a gusto con mi puesto, pero siento que he sido dejado de lado. Mire, Fernando, mi compañero, ingresó a un puesto igual al mío hace sólo seis meses y ya ha sido promovido a supervisor.
– ¡Ajá! -contestó el gerente. Y mostrando cierta preocupación le dijo-: Mientras resolvemos esto quisiera pedirte que me ayudes con un problema. Quiero dar fruta para la sobremesa del almuerzo de hoy. Por favor, averigua si en la tienda de enfrente tienen frutas frescas.
Juan se esmeró en cumplir con el encargo y a los cinco minutos estaba de vuelta.
– Bien, ¿qué averiguaste? le pregunta el Gerente.
– Señor, tienen naranjas para la venta. – Manifestó Juan.
– ¿Y cuánto cuestan? le indaga el Gerente.
– ¡Ah! No pregunté. – Señaló Juan.
– Bien Juan. ¿Viste si tenían suficientes naranjas para todo el personal? Preguntó el gerente.
– Tampoco pregunté eso, contestó Juan.
– ¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja? Le indaga nuevamente el Gerente.
– No lo sé, señor, pero creo que…… Señalo Juan.
– Bueno Juan, siéntate un momento. Le solicitó finalmente el Gerente.
El gerente tomó el teléfono e hizo llamar a Fernando. Cuando se presentó, le dio las mismas instrucciones que a Juan, y en diez minutos estaba de vuelta.
– Bien, Fernando, ¿qué noticias me traes? – Le indicó el Gerente.
– Señor, tienen naranjas, las suficientes para atender a todo el personal, y si prefiere, tienen bananos, papayas, melones y mangos. La naranja está a 150 pesos el kilo; el banano, a 220 pesos la mano; el mango a 90 pesos el kilo; la papaya y el melón, a 280 pesos el kilo. Me dicen que si la compra es por cantidades, nos darán un descuento de diez por ciento. Dejé separadas las naranjas, pero si usted escoge otra fruta debo regresar para confirmar el pedido.
– Muchas gracias, Fernando. Espera un momento. Señaló el Gerente.
Entonces el Gerente se dirigió a Juan, que aún seguía allí:
– Juan, ¿qué me decías?
– Nada, señor… Eso es todo. Con su permiso. Indicó finalmente Juan mientras abandonaba la oficina de la gerencia”
«Recuerde que el potencial está en las personas. Son ellas quienes deben desarrollarlo y hacerlo conocer de los demás a través de hechos concretos». Permítanos servirle.
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